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De amor y pena (A. Adler - D. Fernández)

Si tu canto es mi canto,
si tu ilusión la mía es.
Si tu sentir es mi sentir,
¿Porqué no comenzamos a cantar,
nuestras manos juntas?

Si tu dolor es mi dolor
hermanos somos vos y yo.
En esta tierra deberás
tomar un compromiso de futuro
y defenderla, porque yo...
Aquí nací, aqui viví, aquí he dado todos
mis sufrimientos y mis sueños,
mis caricias y mis versos.
Aquí están las cosas que yo siento:
Tus canciones y la casa de mis viejos.
Y las voces de mi pueblo,
de amor y pena...
Nuestra tierra es un árbol
poblado de canciones, sí.
Cuidado con el leñador:
No le importan los nidos al talarlo
y derribarlo.
Que se quiebre su hacha,
que se caigan sus brazos y
que pierda todo su vigor,
pues un árbol de acero encontrará.
Nuestras manos juntas.
Porque yo...

 

Te recuerdo, Amanda (V. Jara)

Te recuerdo, Amanda:
La calle mojada,
corriendo a la fábrica
donde trabajaba Manuel.
La sonrisa ancha,
la lluvia en el pelo.
No importaba nada,
ibas a encontrarte con él.

Con él, son cinco minutos.
La vida es eterna en cinco minutos.
Suena la sirena, de vuelta al trabajo.
Y tú caminando lo iluminas todo.
Los cinco minutos te hacen florecer.

Con él, que marchó a la guerra
que nunca hizo daño, que marchó a la guerra.
Y en cinco minutos quedó destrozado.
Suena la sirena, de vuelta al trabajo.
Muchos no volvieron. Tampoco Manuel.

 

Pongamos que hablo de Madrid (J. Sabina)

Allá donde se cruzan los caminos
donde el mar no se puede concebir
donde regresa siempre el fugitivo,
pongamos que hablo de Madrid.

Donde el deseo viaja en ascensores
un agujero queda para mí,
que me dejo la vida en sus rincones.
Pongamos que hablo de Madrid.

Las niñas ya no quieren ser princesas
y a los niños les da por perseguir
el mar dentro de un vaso de ginebra.
Pongamos que hablo de Madrid.

Los pájaros visitan al psiquiatra,
las estrellas se olvidan de salir.
La muerte pasa
en ambulancias blancas.
Pongamos que hablo de Madrid.

El Sol es una estufa de butano,
la vida un Metro a punto de partir.
Hay una jeringuilla en el lavabo.
Pongamos que hablo de Madrid.

Cuando la muerte venga a visitarme,
que me lleven al Sur, donde nací.
Aquí no queda sitio para nadie.
Pongamos que hablo de Madrid.

 

Madrish (A. Adler)                  video


Madrish, donde la gente no te toca
y ponen cinco bares por esquina                  
piedra-calor y plaza te sofocan.
Madrish, donde la concha tiene espinas.
Madrish, en donde el Sol está asfaltado.
Donde el tren es un árbol en Retiro.
Por donde arrastra Sabina sus pecados
que no son tantos ni tan pervertidos.

Madrish, donde los bares son de caña
y la ilusión está apuntada al paro.
No puedes escribir del Rey de España
pero puedes cagarte en cualquier santo.
Madrish, que tiene un río Manzanares
que te deja pasar, nunca crecido.
País donde no hay heno en los henares
y se alza monumentos al olvido.

Madrish, donde la gente es inocente
de crímenes pasados de la historia,
que se anochece con un vaso enfrente,
Madrid, que no se irá de mi memoria.
Madrid, Madriz, Madrish

 

Me vienes a buscar (A.Adler - D. Fernández.)

Me vienes a buscar,
ahora me vienes a buscar.
Me vienes a pedir que vuelva.
A pedirme a mí que vuelva.

Me dijiste que me fuera ya.
Que tenías tanto para probar.
Y me echaste a volar.
Mis ratones se cansaron de vos,
aburridos de vivir sin amor.
Sin un poquito de amor.

Al principio no sabía qué hacer.
Extrañaba esa voz de mujer
diciéndome qué hay que hacer.
Tus amigos se piantaron de vos
aburridos de vivir sin amor.
Sin un poquito de amor.

Me vienes a buscar,
no me vas a encontrar
por más que vengas
a pedir que vuelva.
A pedirme a mí que vuelva.
Y por todas estas cosas,
querida mía,yo te digo:
Contigo no regreso más
 

Naranjo en flor (H. y V. Espósito)

Era más blanda que el agua,
que el agua blanda.
Era más fresca que el río,
naranjo en flor.
Y en esa calle de estío,
calle perdida,
dejó un pedazo de vida
y se marchó.

Primero hay que saber sufrir,
después amar, después partir
y al fin andar sin pensamiento.
Perfume de naranjo en flor,
promesas vanas de un amor
que se escaparon en el viento.
Después, qué importa del después.
Toda mi vida es el ayer
que me detiene en el pasado.
Eterna y vieja juventud,
que me ha dejado acobardado
como un pájaro sin luz.

Qué le habrán hecho mis manos,
qué le habrán hecho,
para dejarme en el pecho
tanto dolor.
Dolor de vieja arboleda,
canción de esquina.
Con un pedazo de vida,
naranjo en flor.

Primero...


Un día más (A.Adler - D. Fernández)

Oye, mi amor:
es un día más,
sin encanto especial
más que ir a buscar
lo de siempre,
lo de todos los días.
Ves, se pasa la vida.

Sabes, amor:
Creo me cansé
de reír o llorar,
de ganar o perder.
De ser uno más
en este circo
donde todo
da lo mismo

Sé que sólo por tu amor,
sé que sólo con tu amor
dormiré
hasta que salga el Sol.
Y te diré: “Buen día”
 

Quiero (A. Adler)

Ese secreto en el fondo
de mi copa, de tu boca.
Un labio cierra otro labio.
Y se callan, y provocan.

Quiero,
en tiempo de bolero
decirte cuánto quiero,
que quiero,
cuánto que quiero.
Quiero,
decirte cuánto quiero,

Invitarte a cumplir años
alejada del rebaño.
a no dormir una siesta
el en filo de tus piernas.

Quiero...
 

Ojos de Lavapiés (A. Adler)

Y por no ser menos que
Hernán Cortés
quemé mis barcos en Lavapiés
para cantar, para mirar,
para sentirme niño otra vez.

Los ojos abiertos sonrisa y dolor.
Vecinos antiguos que llegaron hoy
para cantar, para mirar,
que todos somos de algún color.

Ojos morenos, dulce oscuridad,
frontera del sueño con la realidad.
De un domingo a otro,
de setiembre a setiembre,
que va haciéndose,
que va haciéndose,
que va siendo siempre.

En esa calle donde el Rey infiel
echaba sus canas mi rumbo encallé
para cantar, para mirar,
gato, a una ventana alta trepé.

Sueño abierto al sueño,
día a la canción
y la noche al beso, sangre y olor.
Para cantar, para esperar
que la vida mueva mi corazón.

Ojos morenos...
 

Cambur pintón (A. Adler - D. Fernández)

Para afinar este instrumento
como Cecilia me enseñó
hay que repetir a media voz
esta dulce canción:
«Cambur pintón».
A esta guitarra pequeñita
alguien dos cuerdas le robó.
Pero no pudo el mal ladrón
quitarle el corazón
para cantar.

Todo el Arauca baja por tu voz,
sueños llaneros en tu diapasón,
y en el latir de tu repique
rezongón
vuela un joropo.
Del viejo cedro late el corazón
y entre las cuerdas deja su dolor
de morir árbol y follaje para ser
una canción.

 

Caballero (M. Aguirre - A. Adler)
(Canción antigua para el Che Guevara)

¿Dónde estás, caballero bayardo,
caballero sin miedo y sin tacha?
“En el viento, señora, en la racha
que aciclona la llama en que ardo.”
¿Dónde estás, caballero gallardo,
caballero sin tacha y sin miedo?
“En la flor que a mi vida concedo:
En el cardo, señora, en el cardo.”
¿Dónde estás, caballero seguro,
caballero del cierto destino?
“Con la espada aclarando camino
al futuro, señora, al futuro.”
¿Dónde estás, caballero el más puro,
caballero el mejor, caballero?
“Encendiendo el hachón guerrillero
en lo oscuro, señora, en lo oscuro.”
¿Dónde estás, caballero el más fuerte,
caballero del alba encendida?
“En la sangre, en el polvo, en la herida.
En la muerte, señora, en la muerte.”
¿Dónde estás, caballero ya inerte,
caballero ya inmóvil y andante?
“En aquel que haga suyos mis guantes
y mi suerte, señora, y mi suerte.”
¿Dónde estás, caballero de gloria,
caballero entre todos primero?
“Hecho saga en la muerte que muero.
Hecho historia, señora, hecho historia.”
 

Oigo tu voz (A. Adler - D. Fernández)

Oigo una voz, oigo tu voz.
Al despertar,
al esperar lo que no pasará
entre los dos.
Termina el día al amanecer
sin tu calor
porque tú vienes cuando me voy.
Oigo una voz en un temblor.
Oigo tu voz
y es el dolor de tenerte y saber
que ya no estás acá.
Y tu mirada ya se marchó
a otro lugar.
Pero tu boca se me escapó.
Oigo una voz llamándome.
Oigo tu voz
perdiéndose para jamás volver
a comprender
que tiene rejas mi corazón,
preso en tu voz.
Y no me tocas...
Y con esta pena sobre mi espalda,
en un silencio que seca el alma.
Madre del cielo, que tengo frío.
Y tú no vienes, y tú no quieres,
y tú no vienes, cariño mío.
Suena tu voz, pero tus labios
no se mueven.
Se confunde el sentimiento
entre tanto sufrimiento.
Y no me tocas, y no me tocas...