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¡Canta,
Juglar!
Vengo cargando silencios
que se quieren escapar
asomándose a la copla
de lo que quiero contar.
Es una historia simple
de esperanzas,
de trabajo y soledad, viva.
Pasó hace mucho tiempo
o estará por ocurrir.
Quizás en este momento
suceda lejos de aquí.
Los hombres son los mismos
con sus sueños
su pena y su mal, vivos.
La tierra y el Sol y la sal en los labios...
El trigal está maduro
en su promesa de pan.
Van las manos con sus nombres
y sus hoces a segar.
Pero el grano se escapa
entre los dedos,
sólo quedan al pasar sueños.
Uno a uno se descubren
iguales en su sudor.
Iguales en su silencio,
en los brazos y el señor.
Y vuelan las miradas
hacia el cielo
buscando una señal, viva.
La tierra y el Sol y la sal en los labios...
La semilla
Ella duerme en la tierra.
Ella, sueño profundo su promesa.
La leyenda que flota en el aire azul...
El que la libere de su oscura tumba
partirá el pan con sus manos
y despejará la bruma.
Ella, corazón de sueños.
Presa quedó de tierra y de silencio.
Y los hombres que conocen las palabras.
El que la libere de su oscura tumba
partirá el pan con sus manos
y despejará la bruma.
Ellos le rinden sus fuerzas.
Ella florece en el fin de su espera.
Y se queda en sus ojos llenos de vida.
El que la libere de su oscura tumba
partirá el pan con sus manos
y despejará la bruma.
Interrupción
Estaba en el tiempo, cantaba en el viento.
Estaba en mi canto juglar al trovar.
A los demás.
Súbitamente se abrieron las puertas
y entró el rumor de la ciudad.
Las puertas se abrieron y súbitamente
se alzó una voz para contar:
Reforma
Más allá del río, mi señor
ha perdido el juicio un labrador.
Dice que no tenéis corazón.
Roban vuestro trigo mi señor,
arden las prisiones del cantón.
Hablan de una nueva condición:
"Se terminará el hambre rapaz.
Las voces del mal"
Son hoces sus armas, mi señor.
Caballos de tiro su escuadrón,
los herejes, invocando a Dios:
"Habrá trigo y pan y el Cielo abrirá
las Puertas Divinas"
Llévate mil hombres a luchar.
Destroza a la plebe sin piedad.
Y prepárate para cambiar:
Con puño de hierro mandarás
sobre vida, muerte y propiedad
por la Patria y nuestra autoridad.
Y a ese labrador dale la ilusión
de esta oración:
"Y sube así una sola cosa desde ti:
Temerás la ira de Dios
que el amor no sé si llegará después”
Cacería - La presa
Hueco es el muro que rodea mi ilusión.
Vana es la piedra que pretende mi prisión.
Mi pensamiento va más lejos,
los supera y sube al Sol.
Mi niño crece y lleva un mundo con él.
Se obstinan ambos en su impulso de crecer.
Caerán muertas esas garras
que los quieren detener.
Tomarán muchas manos las mías.
Llegarán empuñando la vida.
Y estas viejas ruinas rodarán
a la Historia.
Hueco es el muro que rodea mi ilusión.
Vana es la piedra que pretende mi prisión.
Mi pensamiento va más lejos,
los supera y sube al Sol.
No importa el tiempo ni la forma en que saldré.
No sé siquiera si entonces viviré.
Afuera esperan y aunque muera
a los míos volveré.
Para estar otra vez en sus brazos
y el futuro en su eterno reclamo.
Y olvidar el tiempo que pasó,
recordar las cosas que pasé.
Cacería - El cazador
Azuzas el instinto a contraviento.
A matar a tu presa
poco antes de que suba la marea.
Atacas por sorpresa a contraviento.
A parar sus latidos
Antes de que se vuelva un infinito.
Poco antes de que suba el infinito,
menos de que se vuelva la marea
contra tu forma.
Mil veces tu presa la sorpresa,
multiplicada en la conciencia, la memoria:
Implacable guardián de lo que queda.
Permanente presencia que te acecha
en el rincón donde vivió tu presa
su pequeña odisea.
Azuzas...
Poco antes de que suene la marea
te nombrará cargada de infinitos
la voz de un infinito páramo de voces.
Y entonces
no habrá más piernas que las tuyas
sobre las que cargar el cuerpo de tu instinto
cazador y asesino.
Y no habrá más gargantas que la tuya
para pedir clemencia.
Y no habrá más rodillas que las tuyas
para pedir perdón.
Y no habrá más sangre que la tuya
para hacer justicia.
Volverán a través de los siglos
La canción del alba sonará lejana
y ofrece su voz un despertar mañana.
La sangre del alba manchará sin prisa
el grave perfil de la ciudad dormida.
Los siglos han pasado, tú sabrás.
Las cosas han cambiado de lugar.
Hay nuevos conocimientos
pero el viejo sufrimiento sigue igual.
El mundo se prepara a despertar:
Gente viva que busca su lugar.
Con debidas precauciones,
sin ocultar emociones volverán.
Hombres de todas partes llegarán.
Y de todas las razas se verán.
Abrazando a sus hermanos,
estrechándose las manos por la paz.
Los siglos han pasado, tú sabrás.
Gente viva que busca su lugar.
Abrazando a sus hermanos,
Estrechándose las manos volverán.
“De todas partes volverán a fundirse
en el abrazo solidario de la hermandad.
Y encadenados en miles de manos
traspondrán al fin la luminosa puerta
que dejará atrás, para siempre, miles de
años de oscuridad”